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GAC : Cuando el pensamiento se convierte en acción




Tras 12 años de combinar lo artístico con militancia política el Grupo de Arte Callejero plasmó su experiencia en un libro llamado “Pensamientos, Prácticas, acciones” que recrea sus intervenciones más sobresalientes.

Hubo un tiempo en el que al arte, por concepto, sólo era posible atribuirle la facultad de preguntar, delegando en la política la responsabilidad de brindar respuestas. Sin embargo, a lo largo de la historia existieron –y aún los hay hoy en día- exponentes que cristalizan en sus productos artísticos –referido al fruto, al resultado obtenido de un mecanismo artístico más que a un artículo rentable- menos dudas que certezas.

Es el caso del pintor argentino Carlos Gorriarena, fallecido hace casi tres años, quien supo transferir a sus telas explicaciones de verdades sabidas, sí, pero logrando interpretarlas mejor que tantos otros que intentaron hacerlo con palabras. El cubano David Alfaro Siqueiros, aunque más lejano en el tiempo, transitó el mismo camino.

Es por ello que las seis integrantes del GAC comprenden que no inventaron nada nuevo, si bien no por eso su itinerario de militancia canalizada a través del arte no deja de ser de suma importancia, a la vez que atractivo y enriquecedor.

Su metodología de utilizar la calle como soporte, en vez de un lugar cerrado, no es menos importante que el contenido del mensaje; lo convierte y le otorga un nuevo significado. “Es como si fuesen dos mundos distintos que a veces se entrecruzan. Son dos paraísos o infiernos, según desde donde se lo mire. No tienen nada que ver; una cosa responde a unas preguntas y otros lugares tienen sus propios respuestas distintas a las de la calle”, cuenta Charo Golder, integrante del Grupo.

La modalidad de irrumpir en el campo político con las artes visuales nació junto con la formación del GAC, al igual que la decisión de hacerlo a través de la apropiación de espacios públicos.

NLP: ¿Cómo nació el Grupo de Arte Callejero y cuáles fueron sus primeros pasos?

Charo: El grupo nace en la escuela nacional de bellas artes, y si bien inmediatamente se suma gente sin formación específica, su origen inicial surge de cuestionamientos propios dentro de una institución educativa de arte. Era nuestro conocimiento y herramienta, era lo que de alguna forma sabíamos hacer. En el principio no estaba muy clara la idea de militancia, o por lo menos no en un sentido clásico. Sí la necesidad de trabajar en el espacio publico, de trabajar en grupo y de poder pensar y abordar ciertas temáticas desde la imagen.

El trabajo con imágenes y la comunicación, permiten abarcar espacios y discursos inabordables o impensables desde otros campos. La imagen, la construcción de signos, de producción simbólica, te permite expresar de una forma elegida lo que se quiere decir.

Desde su formación en 1997, el GAC realizó trabajos en conjunto con diversas agrupaciones como la Mesa de Escrache Popular, H.I.J.O.S., Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, Serpaj, diferentes colectivos de arte y organismos de derechos humanos, CORREPI, familiares de los asesinados el 20 de diciembre, varios MTD, delegados de Metrovias, Argentina arde, Cine Ambulante, entre muchos más.

Entre sus incursiones más importantes figuran Docentes Ayunando, en 1997, que constituyó su primer trabajo impulsado por al ayuno docente y la instalación de la Carpa blanca en la Plaza de los dos Congresos tras la sanción de Ley Federal de Educación; Galería Calleja, entre 1997 y 1998, que convocó a estudiantes de colegios secundarios y de arte, artistas profesionales, diseñadores y gente en general, a realizar trabajos en un formato de 1,20 x 0,90 metros; Denuncia Plan Cóndor, en 2000, en Río de Janeiro, del cual el GAC participó mediante la colocación de 36 carteles viales en denuncia al Plan Cóndor, en colaboración con estudiantes, organizaciones de derechos humanos y organismos sociales como Tortura Nunca Mais, Movimiento Sin Techo (MST) y Centro de Estudiantes de la Universidad de Río de Janeiro; Homenaje a los Estudiantes Desaparecidos de la Facultad de Derecho, en 2002, una semana antes de cumplirse 26 años del último golpe de Estado ocurrido en Argentina el 24 de marzo de 1976, que constó en realizar, junto a la agrupación NBI de la Facultad de Derecho, un homenaje a los estudiantes desaparecidos de esa Facultad durante la dictadura. Para ello, fueron pegados 6000 adhesivos en todos los respaldos de los bancos con el nombre, edad y fecha de desaparición de cada uno de los 130 estudiantes de los que se tenía conocimiento hasta la fecha.

Sin duda, los escarches, los carteles viales y las pintadas han sido la columna vertebral del trabajo del GAC, como Aquí Viven Genocidas, Poema Visual Para Escaleras, Blancos Móviles o Comisión Anti-Monumento a Julio Argentino Roca (aquella que considera que “es mejor un Mayo Francés que un Julio Argentino”...).

Con relación a los escarches a escala grupal de los que el GAC fue partícipe, Charo explica que sirvieron de “puerta a todo el proceso que hasta el día de hoy continúa del trabajo de construcción de memoria. A nivel metodológico nos abre hacia la experimentación de múltiples herramientas graficas, visuales y audiovisuales.

“Fue el darse cuenta la potencia que se tenía junto a otros y la potencia de la generación de los hijos biológicos o no de la generación de los desaparecidos. Era una responsabilidad enorme hacerse cargo de ese legado y a la vez te abría los sentidos para abordar o construir el camino que se quisiera, sin rótulos y sin costumbres clásicas. Había un legado pero también una necesidad muy fuerte de romper con las superestructuras de una política clásica”, cuenta.

Otra característica que distingue y acompañó al Grupo de Arte Calljero a lo largo de su travesía es su naturaleza de anonimato, por ello tal vez en un principio puede resultar extraño la publicación de un libro, con la consecuente pérdida de dicha condición.

“Pensamientos, Prácticas, acciones”, editado por Tinta Limón Ediciones y que contó con la colaboración, entre otros, del Colectivo Situaciones y la Mesa de Escrache Popular, fue el resultado de “un momento con deseos grupales de reflexionar en todo lo construido apostando a un futuro de construcción y una razón para seguir adelante”, según cuenta Charo.

Luego se despide, no sin antes evacuar mi inquietud acerca de la pérdida del anonimato. “El anonimato es un recorrido construido y no una mera decisión ideológica. Su sentido mas especifico tiene que ver con la intervención en el espacio publico y la militancia de la reapropiación de imágenes. Un libro tiene que ver con otras cosas, es otro tipo de ejercicio, quizás el pensamiento tiene que llevar una firma como un hacerse cargo en el sentido de la responsabilidad y no por mera autoría. O autobombo".

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