Por Fabio Ramos
para Newton Las Pelotas!
Día Libre es un evento multidisciplinario en el que convergen el arte y el deporte urbano, y que tiene como premisa la participación activa del público.
Cuando Paulino Estela, artista residente del cheLa y uno de los organizadores de Día libre, se cruzó en las calles de Nueva York con gente bailando en rollers, haciendo patinaje artístico o andando en skate alrededor de una cabina de dj's, empezó a plasmar en su cabeza la idea de trasladar esa movida a Buenos Aires y poder musicalizarla. Así fue gestándose Día Libre, aunque aún faltaban algunos años para que pueda concretarse.
Para ello, Paulino Estela decidió contactarse con Diego Altabas, especialista en arte urbano, quien sin muchas vueltas se interesó en el proyecto y hoy co-organiza Día Libre. “Diego fue clave en darle una línea, en no abrirlo demasiado en cuanto a que se haga solo un festival mas de malabares y cercano al circo que si bien es su palo es por eso que lo conoce bien, y llevarlo a disciplinas nuevas que están dando vueltas como el slackline o los sky runners. Entonces definimos esto, hacer un lugar de participación, de venir a entrenar, de venir a practicar. De darle lugar al que esta practicando, de hacer un lugar libre, freestyle”, explica.
O como lo define Diego Altabas: “Día Libre no es un festival, no hay horarios, ni demos, ni público formal, es un espacio donde se cruzan diversas disciplinas en armonía para practicar, jugar, entrenar con espíritu under sin bajada de línea corporativa, como la mayoría de los eventos que suele haber hoy en día en la ciudad”.
En la primera edición de Día Libre realizada en el mes de mayo, 300 almas inquietas fueran testigos y protagonistas de diversas disciplinas como el skate, rollers, parkour, slackline, light juggling y ultimate frisbee.
Y, por supuesto, las puertas estarán abiertas para todos aquellos que quieran ir a participar sin aviso, y llevar adelante sus propuestas con plena libertad.
Por otro lado, la selección del el line-up que musicalizará la tarde de domingo fue seleccionada por Maria Ronchi, organizadora de Santera; Migma desembarcará en el cheLA para ofrecer su hip-hop old skool, Dj Campeón hará sonar sus mezclas de reggaetón y dancehall, luego será el turno del Sound System del Miss Bolivia, y Lo' Pibitos tocarán su hip-hop fusionado con funk, con una cadencia y métrica lírica muy argentinisada. El cierre estará a cargo de La Sista para inundar de groove negro todos los recovecos de la fábrica.
Hacia la noche, será el turno de las visuales con P++ y Dj Gone tirando a sonidos fidget, electro y rap.
El cheLA
Si bien las fábricas supieron ser un ícono de la alineación, la repetición sistemática de la producción encadenada y la sepultura del arte como puente para la creación, el cheLa, una ex fábrica que está ubicada en el bario porteño de Parque Patricios, une sensaciones y definiciones que representan todo lo contrario.
Se trata de un centro de experimentación en Arte, Tecnología y Comunidad del profesor de arte argentino Fabian Wagmister y gestionado por los mismos artistas que residen en él. Paulino, residente del cheLa, lo considera “uno de los pocos lugares que dan una bocanada de oxigeno a muchos grupos de artistas que buscan espacio para desarrollar sus proyectos y poco a poco con nuestra gestión su participación en la cultura de la ciudad va teniendo mayor ingerencia, sobretodo en bancar a gente que trata de hacer cosas enserio y no encuentra el espacio alternativo apropiado”.
En el también funciona el Circo del Sur, que provee a los organizadores de Día Libre con colchonetas para entrenar pruebas de parkour. Cuenta con un patio al aire libre de grandes proporciones que funciona a modo de mainfloor y que a la noche cuenta con una pared gigante que Día Libre utiliza como pantalla para las visuales, mientras que las disciplinas lumínicas son realizadas en un sótano oscuro. Ni siquiera la ubicación del predio está ligada al azar. “Se encuentra en los bordes de la ciudad, lo que implica acercarse a un lugar donde no se acostumbra circular, lo que le da también a los que visitan Día Libre una experiencia extra de aventura”, comenta Diego.
La ausencia de lugares públicos para realizar este tipo de propuestas y actividades es casi nulo en la ciudad de Buenos Aires, y la gran convocatoria que tuvo la primera edición de Día Libre da muestra de que la gente necesita de más alternativas para expresarse y desarrollarse.
“Actualmente los lugares privados son muy perseguidos, lo que hace que se desarrollen pocas actividades de este tipo. Incluso llevarlas al espacio público es muy complicado, y cada vez son menos las propuestas que intervienen la calle. Entonces se cae en movidas ligadas a marcas y sponsors que se terminan comiendo el evento”, lanza Diego.
Es por ello que hacer Día Libre es también un pedido de que la gente se apropie del espacio público, de buscar espacios de encuentro que no sean lugares de consumismo.
Con miras hacia lo que será el segundo Día Libre, Paulino no descarta la posibilidad de poder realizar en un futuro la actividad en lugares abiertos, amplios y de libre acceso, como parques, además de poder convertirlo en un evento itinerante que viaje por las ciudades del interior.
Por el momento, para el Día Libre del 18 de octubre se aguarda que concurra al cheLa un mayor número de gente a participar que a ser público pasivo, que puedan interactuar todas las disciplinas en un mismo espacio, que todos circulen con buena onda y con cuidado, que nadie se lastime y que todos entiendan que se trata de una movida realizada por todos y para todos.
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