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LA BOMBA DE TIEMPO : Estallando desde el corazón de Buenos Aires



El grupo de percusión conformado por 17 músicos y que dirige Santiago Vázquez, convoca desde hace más de 3 años una multitud de jóvenes que llega todos los lunes al Konex, en el barrio porteño de Almagro, para conformar la otra parte de un ritual que se desarrolla al ritmo de los tambores en el aire, la improvisación musical sobre el escenario y el baile del público.

La trayectoria de Santiago Vázquez es amplia y variada; a fines de los ´90 empezó a trabajar con Puente Celeste, un quinteto de compositores y mutiinstrumentistas cuyo primer disco fue altamente reconocido por la crítica y premiado. Más tarde armó El Colectivo Estereofónico de Improvisación, una agrupación dedicada a la experimentación y a la música contemporánea. Sólo por citar algunos nombres, participó en proyectos de músicos consagrados como Luis Salinas, Pedro Aznar, Roberto Goyeneche, Lito Vitale, el Mono Fontana y Néstor Marconi.

Sin embargo, siempre sintió la necesidad de trabajar con un grupo más amplio en el cual poder aplicar la improvisación musical a través de un sistema de señas, y que se aboque en totalidad a su más grande amor: la percusión.

“Venía trabajando en improvisación con señas con un grupo anterior que era El Colectivo Estereofónico de Improvisación, que tenía exploración en lo armónico y en lo tímbrico. Tenía varias ideas y conceptos rítmicos que venia desarrollando y juntando, en un principio para un disco mío, y me pareció que podía combinarlos, ponerles señas para dirigir la improvisación, armar un grupo grande de percusión que era una idea que tenia hace mucho tiempo y que todo eso se llevara a cabo en un lugar abierto para bailar, que es salgo que estaba faltando en Buenos Aires. Lugares populares, para bailar, donde la gente pueda entrar en contacto con el tambor, sin pensar tanto en los estilos”.

La Bomba de TiempoFue así que, en el año 2006, Santiago Vázquez decidió unificar todos estos conceptos que daban vueltas en su cabeza, bajo el nombre de La Bomba de Tiempo. “Hubo un clic en donde todo se junto naturalmente y empecé a proyectar lo que iba a ser el grupo; a armar las señas, a pensar en la instrumentación y en los músicos que quería que participen”, cuenta Santiago, quien explicó que “al principio los músicos no sabían cuáles eran las señas ni bien qué era lo que íbamos a hacer, pero se entusiasmaron al conocer quienes eran los demás músicos que iban a tocar. Solamente les conté que la idea era hacer algo para bailar y mediante la improvisación”.

La Bomba se activa

En mayo de 2006 se realiza la primera presentación del grupo en Ciudad Cultural Konex en la Ciudad de Buenos Aires. Hoy, tras tres años y medio de trayecto, la edición en 2007 de un disco en vivo y un sinfín de conciertos multitudinarios, Santiago hace un balance:
“Lo que fue pasando es increíble. Lo que sucede hoy podía estar en nuestra fantasía, pero una cosa es eso y otra cosa es que uno crea que realmente va a pasar. Y la verdad es que fue pasando todo lo que imaginábamos y más. La gente enseguida fue apoderándose del lugar y de la idea de poder venir a bailar e interactuar mientras bailan, y por otro lado, en lo musical, hubo un gran afianzamiento durante todo este tiempo, si bien La Bomba sigue siendo un grupo de improvisación. Eso tiene un riesgo, pero no queremos perder ese espacio de riesgo, porque sino nos convertiríamos en un grupo que toca temas compuestos, que por ahí sale muy bien, pero que no es lo que nos mueve”.

- ¿Cómo se fue generando el feedback entre músicos y público que hoy se observa en sus shows?

- Desde el principio la idea era hacer algo muy popular y para bailar, así como hay música de percusión para bailar muy popular en muchos países. El tambor es algo universal que llega, y yo creo que si lo que uno hace es genuino, auténtico, y tiene en cuenta a quienes vienen a ver, escuchar o bailar, es fácil generar un contacto con la gente. El ritmo propicia eso.

- ¿Qué papel juega el hecho de que toda la música que se ejecuta desde arriba del escenario es improvisada?

- El contacto con el público no puede darse imitando el Samba Reggae de Brasil, o el Candombe Uruguayo, que es algo que sirve como aprendizaje pero que es siempre un ejercicio, sino que tiene que surgir desde un lugar donde uno mismo no sabe bien hacia dónde esta yendo. La gente se siente participe de algo que se esta creando ahí. Realmente uno no sabe lo que va a pasar. En Argentina no tenemos una tradición de percusión que podamos considerar nuestra y actual, pero podemos sí improvisar con las influencias de cada uno, y eso es lo más sincero y genuino que nosotros podíamos hacer como grupo.
El sistema de señas que utiliza La Bomba de Tiempo fue creado por el mismo Santiago Vázquez, y fue tomado del músico de jazz norteamericano Butch Morris, quien ha desarrollado un concepto de trabajo musical en el cual ha dado nuevo significado a los roles de compositor, director e intérprete. Sin bien Santiago ya había armado un sistema de improvisación mediante señas con el cual trabajó en el Colectivo Estereofónico, fue con La Bomba de Tiempo que pudo poner en práctica todos los conceptos rítmicos que venía desarrollando.

La Bomba de Tiempo“Lo único que tuve que hacer fue inventar señas lógicas para disparar estas ideas. Lo que hacemos es improvisar. Los músicos no saben de antemano lo que van a tocar ni hay ritmos ensayados, sino que hay un director, que al principio era yo, pero ahora vamos rotando en ese rol arriba del escenario. Lo que hace el director es, a través de un sistema compuesto por alrededor de 120 señas, pedirle a los músicos diferentes cosas como memorizar una parte, cambiar de compás, imitar o contraponerse a lo que está tocando otro músico, incluso podemos escribir algunas figuras rítmicas con los dedos. En resumen, transmitimos a los músicos conceptos o consignas para improvisar. El director también va decidiendo qué pedir en base a lo que el músico acaba de inventar. A veces, hasta una equivocación da lugar a algo nuevo”, detalla el fundador de La Bomba de Tiempo.

El Konex

La sede del ritual que toma por asalto las noches de los lunes desde hace más de 3 años, cumple un rol más que importante en la vida de La Bomba
ya que, con el tiempo, fue convirtiéndose en una suerte de templo tanto para músicos como para quienes presencian los conciertos del grupo.

Vázquez relaciona este fenómeno con el fútbol, con las Escolas de Samba y el Samba Reggae en Brasil, o con las murgas de Uruguay.
“Son instituciones, no sólo un grupo que hace shows. Son como clubes sociales del cual la gente es parte, y ese ritual comunitario necesita de un espacio estable también. Es como un templo, en ese sentido”, explica.

“Desde el principio me pareció que Konex ofrecía diferentes espacios para ir creciendo. Nosotros empezamos en una sala más chica pero ya pensando que en el verano podíamos pasar al patio y era un sueño total poder tocar al aire libre en medio de la ciudad. Konex se prestó muy bien para hacer de nuestra sede en todo este tiempo”.

CERBA

La interacción entre la música rítmica de La Bomba de Tiempo y el público en general, no sólo se lleva a cabo en los conciertos, sino que continúa en las clases que el grupo brinda a través de su escuela de percusión, que desde el año 2007 capacita tanto a estudiantes sin ningún tipo de conocimiento, como a músicos de alto nivel, incluso de otros países de Latinomérica.

El Centro de Estudios de Ritmo de Buenos Aires (CERBA), el cual Santiago Vázquez califica como “un polo de experimentación, de intercambio y de formación muy profunda de lo rítmico”, difunde el sistema de improvisación mediante señas, así como otras técnicas de improvisación grupal.

“El Cerba nació como un grupo de talleres en el cual queríamos divulgar el sistema de señas, porque había mucha gente que nos decía que le encantaría aprender las señas, formar parte de esto. Entonces empezamos a hacer talleres tanto para gente sin ninguna experiencia como para músicos profesionales de mucho nivel”.

- ¿Qué motivó a La Bomba de Tiempo a crear esta escuela de ritmo?

- Gradualmente nos dimos cuenta de que había todo un enfoque en todo lo que estábamos haciendo, que iba más allá de las señas y que tiene que ver con un tipo de formación rítmica, y también con una forma de tocar que implica la conciencia de lo grupal, que en la improvisación se manifiesta mucho, y que todo eso se puede estudiar, desarrollar, experimentar, explorar...
Además, tuvimos la sensación de que faltaba en Argentina una escuela de formación rítmica fuerte y consistente, incluso para músicos de otros instrumentos, no sólo de percusión. El Cerba fue un proyecto que surgió al ver esta necesidad en la ciudad y en el país, por un lado para divulgar el sistema de señas de La Bomba, pero más que nada utilizando eso como excusa para trabajar en lo rítmico muy a fondo. En el Cerba hay estudiantes de percusión y también de otros instrumentos, que están estudiando ritmo.
La Bomba de TiempoEn la actualidad, el grupo está trabajando en la producción de su primer DVD, el cual fue filmado durante un recital en el Konex -como no podía ser de otra manera- hace aproximadamente un año, y que además contará con algunas tomas de tipo documental.

Por otro lado, Santiago estima que a principios del año que viene la agrupación comenzará a trabajar en el segundo disco, que va a ser grabado en estudio, con invitados, “para mostrar esa faceta del grupo que no se vio en el primero”.

Mientras tanto, La Bomba de Tiempo continúa brindando religiosamente sus shows de los días lunes en el Konex, por donde ha pasado una gran cantidad de músicos invitados, intercalando conciertos en lugares más grandes, y con una convocatoria que, a fuerza del boca en boca, crece semana a semana.

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